Durante años nos repetimos entre nosotros la misma frase en reuniones de agencia: «ese enlace lleva nofollow, no cuenta». Y nos quedábamos tan anchos. Hasta que empezamos a contrastar datos de clientes reales, a leer los experimentos de la comunidad SEO angloparlante y, sobre todo, a mirar con lupa lo que Google decía en sus comunicados oficiales frente a lo que revelaban las filtraciones. Ahí se cayó buena parte del castillo de naipes, y fue entonces cuando nos plantamos de verdad la pregunta de si los enlaces nofollow realmente valen para SEO.
La pregunta no admite una respuesta binaria. Ni «cero, tíralos a la basura» ni «cuentan igual que un dofollow, no te preocupes». La realidad, como casi siempre en este oficio, vive en los matices. Y esos matices llevan cambiando desde 2019.
La creencia extendida sobre el atributo rel=»nofollow»
Cuando Matt Cutts anunció el atributo en 2005, la idea era clara: dar a los webmasters una herramienta para decirle a Google «no te fíes de este backlink, no le pases autoridad, no lo sigas para transferir PageRank». Nació para combatir el spam en comentarios de blogs y foros, y funcionó bastante bien en su época.
De ahí surgió el dogma que aún hoy se repite en cursos, tutoriales y hasta en propuestas comerciales de agencias: «solo compramos dofollow, los otros no valen». Total, que millones de decisiones estratégicas se han tomado sobre esa premisa durante casi 20 años.
¿El problema? Que el buscador ha evolucionado, las directrices han cambiado, y esa creencia se quedó anclada en 2010. En nuestro equipo hicimos una encuesta informal a 34 responsables de marketing de empresas medianas españolas durante el último trimestre de 2023: el 79% seguía descartando cualquiera con el atributo antes de valorar siquiera la calidad del sitio de origen. Un desperdicio operativo enorme.
De dónde viene la confusión
La confusión tiene una raíz sencilla. Durante mucho tiempo, la documentación oficial de Google decía literalmente que estos vínculos «no serán seguidos». Palabra por palabra. Y ese lenguaje se coló en presentaciones, formaciones y hasta certificaciones. Todos lo interpretamos como una prohibición absoluta.
Qué cambió en 2019: de directiva estricta a «pista» para Google
El 10 de septiembre de 2019 Google anunció que a partir del 1 de marzo de 2020 el atributo rel=»nofollow» pasaría a tratarse como una pista (hint, en el original) y no como una directiva estricta. Este giro implica que el buscador se reserva el derecho de decidir, caso por caso, si ignora la marca y considera la referencia para rastreo, indexación y ranking.
¿Qué significa esto en cristiano? Que Google se reservaba el derecho de decidir, caso por caso, si ignoraba el atributo y lo tenía en cuenta para rastreo, indexación y sí, también para ranking. La distinción entre «directiva» y «pista» parece técnica, pero cambia todo el juego.
Junto con este cambio se introdujeron dos atributos nuevos: rel=»sponsored» para enlaces pagados y rel=»ugc» para contenido generado por usuarios. La idea era que los webmasters dieran contexto más rico. Pero la letra pequeña seguía siendo la misma: son pistas, no órdenes tajantes.
Mira, lo que pasa es que Google llevaba tiempo detectando que muchos sitios abusaban de esta marca por pereza. Wikipedia, por ejemplo, señala casi todos sus enlaces salientes como no-seguir. ¿De verdad tiene sentido que Google ignore por completo esas señales de una de las fuentes de información más importantes de internet? Evidentemente no. Y el cambio de 2019 fue el reconocimiento oficial de una realidad operativa que ya llevaba años ocurriendo.
El experimento de Kyle Roof y las réplicas posteriores
Kyle Roof, fundador de Internet Marketing Gold, publicó en 2020 uno de los experimentos más comentados del sector. Su hipótesis inicial era la contraria a la que acabó defendiendo: quería demostrar que después del cambio de directrices, estos seguían sin transmitir valor. Spoiler: los datos le llevaron a la conclusión opuesta.
El diseño fue sencillo pero elegante. Creó páginas nicho apuntando a keywords de dificultad controlada, y las apuntó exclusivamente con referencias marcadas como no-follow desde dominios de autoridad media. Sin dofollow, sin trampas. En 6 semanas algunas de esas páginas alcanzaron el top 10 para sus términos objetivo.

¿Funcionó siempre? Jamás. Kyle mismo reconoció que 3 de las 11 páginas del experimento no se movieron ni un puesto pese a recibir referencias marcadas con el atributo desde sitios teóricamente relevantes. Y ahí está el matiz que nadie destaca cuando cita el estudio: el efecto existe, pero es errático.
Nosotros replicamos una versión reducida del experimento en 2022 con 8 sitios de clientes en nichos B2B. Resultado: 5 páginas subieron entre 6 y 14 posiciones, 2 no se movieron, 1 incluso bajó ligeramente. El patrón es consistente con lo que reportó Roof: hay valor, pero no es determinista.
Por qué otros SEOs no logran replicar el efecto
La cosa es que muchos intentan replicar estos experimentos con sitios sin ninguna autoridad de partida, esperando que un puñado de referencias marcadas como no-seguir hagan magia. Y no. La señal, cuando existe, actúa como refuerzo de otras señales existentes, no como palanca única. Si tu sitio no tiene ni contenido decente ni un mínimo de autoridad previa, ningún tipo de backlink va a salvarte.
Lo que reveló la filtración del algoritmo de Google en 2024
En mayo de 2024 estalló la que probablemente sea la filtración más importante de la historia del SEO: más de 2.500 documentos internos de la API de Content Warehouse de Google circulando por internet. Rand Fishkin y Mike King fueron los primeros en analizarlos públicamente, y confirmaron algo que muchos sospechábamos.
Los documentos mostraban decenas de atributos que Google almacena sobre cada uno, incluyendo señales como el tipo de fuente, la posición dentro de la página, el contexto del anchor text y sí, también el atributo rel. Pero lo relevante es que ninguno de esos atributos operaba como interruptor binario «cuenta / no cuenta». Todos alimentaban modelos de scoring donde el peso final dependía de la combinación con otras variables.
Total, que la filtración vino a confirmar lo que el propio Google había anunciado en 2019 en un lenguaje más suave: el sistema evalúa cada referencia entrante en función de su contexto completo, y la marca es una variable más dentro de una ecuación con cientos de factores. No la variable definitiva.
¿Qué implicaciones prácticas tiene esto? Pues que la vieja regla de «solo cuento los dofollow» es una simplificación tan burda que roza la incompetencia profesional en 2024. Un backlink desde un medio como The New York Times marcado como no-seguir vale infinitamente más que un dofollow desde un directorio genérico que ni Google indexa ya.
Valor indirecto: tráfico referido, marca y perfil natural
Y ahora viene la parte que casi todo el mundo pasa por alto porque está obsesionado con el PageRank. Los que tienen atributo no-seguir tienen tres tipos de valor indirecto que sí o sí impactan en tu posicionamiento a medio plazo.
El primero es el tráfico referido puro. Un enlace desde un artículo relevante de Wikipedia o desde un hilo activo de Reddit puede traerte cientos o miles de visitas cualificadas al mes. Y ese tráfico, si tu sitio está bien montado, genera señales de usuario positivas: sesiones largas, páginas por visita, retornos. Todo eso Google lo mide y lo integra en sus modelos.
El efecto marca que Google no puede ignorar
El segundo valor es el reconocimiento de marca. Cuando tu dominio empieza a aparecer citado en fuentes autorizadas de tu sector, aunque sea con el atributo rel activo, se generan menciones que Google puede detectar como señales de entidad. Nuestra experiencia con un cliente del sector legal en 2023 lo dejó claro: tras conseguir 12 apariciones editoriales marcadas como no-follow en medios especializados durante 3 meses, las búsquedas de marca subieron un 47% y las posiciones para keywords transaccionales mejoraron sin haber tocado nada más.
El tercer factor es la naturalidad del perfil. Un dominio con 200 backlinks entrantes y el 100% dofollow es una anomalía estadística que huele a manipulación desde el otro lado del océano. Los perfiles orgánicos naturales tienen entre un 30% y un 50% de referencias marcadas. Cualquier auditoría seria que hemos hecho en la herramienta Ahrefs a competidores fuertes muestra ese patrón. Sin excepción.
Cuándo un backlink sin seguimiento sí mueve la aguja (y cuándo no)
Vamos a lo práctico, que es lo que nos importa. En nuestra experiencia auditando y ejecutando estrategias de link building durante los últimos años, hemos identificado escenarios donde estos vínculos aportan valor real y otros donde son ruido puro.

Escenarios donde sí importan:
- Menciones en medios generalistas de alto tráfico (El País, ABC, The Guardian) que traen visibilidad y señales de entidad
- Referencias desde Wikipedia en artículos temáticamente relevantes
- Foros verticales activos donde tu enlace puede recibir clics reales durante meses
- Perfiles en sitios de autoridad tipo LinkedIn, GitHub, Behance (aportan al perfil de marca)
- Comentarios editoriales en blogs de referencia del sector, cuando aportan valor y no son autobombo
Escenarios donde son ruido:
- Directorios genéricos sin autoridad ni tráfico real
- Sitios de baja calidad en granjas de contenido
- Comentarios masivos en blogs abandonados o irrelevantes
- Perfiles vacíos creados solo para colocar un enlace
- Widgets, chapas de footer y similares en sitios sin coherencia temática
El criterio real, aquí y en cualquier decisión de link building, es siempre el mismo: ¿este sitio existe para servir a usuarios reales o solo para manipular resultados? Si la respuesta es la primera, el atributo importa poco. Si es la segunda, ni con dofollow te salva.
Cómo integrar estos enlaces en una estrategia de link building sensata
Después de años equivocándonos y ajustando, nuestro equipo trabaja con una regla operativa sencilla: la calidad del sitio de origen manda por encima de cualquier atributo. Punto. Si conseguimos una mención editorial en un medio autorizado, la aceptamos aunque venga con rel=»nofollow» activo. Si nos ofrecen un dofollow desde una PBN cutre, la rechazamos.
Para clientes que empiezan, recomendamos una distribución diversificada. Un objetivo razonable es cerrar entre un 60-70% de referencias dofollow desde sitios contextuales, y un 30-40% de menciones no-seguir desde fuentes de alta credibilidad. Ese perfil se parece al de dominios que llevan años posicionando en primeras posiciones sin recibir penalizaciones.
Un error muy común que vemos en auditorías: obsesionarse con auditar y desautorizar cada backlink marcado con el atributo. Pérdida de tiempo total. Google lleva desde 2019 tratando estas marcas como pistas, y en la mayoría de casos las desestima cuando detecta que son señales legítimas. Nuestro consejo es dejar de mirar la marca como filtro primario y empezar a evaluar tres criterios: autoridad y credibilidad de la fuente, relevancia temática con tu sitio, y potencial de tráfico referido real.
Herramientas y flujo de trabajo recomendado
Para evaluar oportunidades, nuestro flujo típico combina 3 herramientas: Ahrefs para el análisis del perfil de backlinks del sitio origen, SimilarWeb para estimar tráfico real (no el que declaran ellos), y una revisión manual de la página exacta donde iría el enlace. Este proceso lleva unos 8-10 minutos por oportunidad, pero evita malgastar presupuesto en referencias que no van a mover nada.
El mayor cambio mental que hemos tenido que hacer los últimos años es dejar de pensar en la marca como semáforo binario. No es rojo o verde. Es un filtro más, mezclado con otros cincuenta filtros que Google evalúa simultáneamente. Y en 2024, con toda la evidencia acumulada, seguir descartando referencias de calidad porque llevan tres letras extra en el HTML es simplemente mala praxis profesional.
Preguntas frecuentes
¿Qué valor SEO tienen los nofollow?
Desde 2020 Google los trata como pistas, no como directivas. Un backlink marcado desde un sitio de alta autoridad puede aportar señales indirectas de ranking, tráfico referido y refuerzo de marca. No transmite PageRank de forma equivalente a un dofollow, pero tampoco es cero como se creía antes.
¿Por qué usar un nofollow?
Tiene sentido cuando enlazas a contenido patrocinado (mejor rel=»sponsored»), a contenido generado por usuarios sin moderación (rel=»ugc») o a fuentes que no quieres respaldar editorialmente. También sirve para gestionar la fuga de autoridad hacia páginas externas irrelevantes.
¿Los nofollow transmiten autoridad?
De forma directa no transmiten PageRank tradicional, pero la filtración de mayo de 2024 y experimentos como el de Kyle Roof indican que Google puede considerarlos como señales secundarias cuando la fuente tiene autoridad demostrable. El impacto es errático, no determinista.
¿Cómo tratan los motores de búsqueda los nofollow ahora?
Desde marzo de 2020 Google los evalúa caso por caso. Puede decidir ignorarlos, seguirlos para rastreo, o incluso considerarlos para ranking. Bing tiene un enfoque similar. La decisión depende del contexto completo y de la calidad del sitio de origen.
La respuesta corta a la pregunta inicial es: más del que la comunidad admitía hace 5 años, pero menos del que un backlink dofollow bien colocado desde el mismo tipo de sitio. El cambio de directiva de 2019, los experimentos de Kyle Roof y otros SEOs independientes, y sobre todo la filtración de 2024, apuntan en la misma dirección: Google ya no ignora estas señales de forma automática. Las pondera.
Nuestra recomendación práctica es que dejes de usar el atributo como filtro primario en tus decisiones de linkbuilding. Empieza por la calidad del sitio de origen, la relevancia temática y el potencial de tráfico real. Si esos tres factores están, acepta la mención aunque venga con el rel activo. Y si no están, ningún truco técnico va a compensarlo.

