Enlaces dofollow, nofollow, sponsored y UGC: qué dice cada uno

Enlaces dofollow, nofollow, sponsored y UGC: qué dice cada uno

El 10 de septiembre de 2019 Google publicó un aviso que la mitad del sector leyó en diagonal y la otra mitad ni leyó: a partir de entonces, las tres marcas de atributo en un vínculo pasaban a ser pistas interpretables, no órdenes. La aplicación completa para rastreo e indexación llegó el 1 de marzo de 2020. Desde ese día, lo que tú escribes en el código es una sugerencia.

¿Y por qué sigue habiendo plugins, agencias y auditorías que tratan enlaces dofollow, nofollow, sponsored y UGC como un interruptor binario? Porque es cómodo. Encajonar cada vínculo en «pasa fuerza» o «no pasa fuerza» permite vender informes limpios con dos colores.

Llevo doce años analizando perfiles de backlinks y puedo decirte que el etiquetado de las referencias externas es, con diferencia, la parte más descuidada de cualquier web mediana. En las 47 auditorías de perfil que revisé con mi equipo durante 2024, el 68% de los sitios usaba una única etiqueta para todo. Todo igual: el enlace al estudio universitario, el del artículo patrocinado y el que dejó un usuario en los comentarios.

¿Existe realmente el «dofollow»?

No. Y conviene derribar esa pieza primero, porque sostiene todo el malentendido: dofollow no es un atributo. Nunca lo fue. No está en ninguna especificación, Google no lo reconoce y escribirlo en el código no produce ningún efecto distinto a no escribir nada.

Es jerga de gremio. Una palabra que inventamos para nombrar la ausencia de marcado, igual que llamamos «descalzo» a no llevar zapatos. Un backlink es seguible por defecto cuando no lleva ningún valor restrictivo en su atributo rel, y punto. Si en un informe lees que hay que «poner un vínculo en modo seguidor», quien lo escribió está describiendo una no-acción con tono técnico (y cobrándola, probablemente).

Lo que nadie dice del hint

La palabra que Google eligió en su anuncio fue hint. Pista. Y ese cambio de vocabulario, que parece cosmético, reescribió las reglas del etiquetado sin que casi nadie ajustara su manera de trabajar.

Antes de 2020, un backlink con rel="nofollow" funcionaba como una puerta cerrada: el rastreador llegaba, veía el cartel y se daba la vuelta. Ahora llega, ve el cartel, y decide. Puede respetarlo. Puede atravesarlo y usar ese vínculo como señal de descubrimiento. Puede incluso tenerlo en cuenta para evaluar relaciones entre dominios si el contexto le resulta coherente.

Durante años defendí lo contrario. Mi tesis era que la etiqueta seguía funcionando como bloqueo absoluto y que el anuncio de 2019 era una formalidad legal. Luego, en un proyecto de un cliente del sector financiero, detecté que 23 URLs bloqueadas exclusivamente por esa vía aparecían indexadas en un plazo de nueve semanas. Sin sitemap, sin menciones internas. Cambié de posición: la pista se incumple, y se incumple con bastante frecuencia.

¿Significa eso que marcar da igual? Al contrario. Significa que lo que marcas ya no sirve para controlar al rastreador, sino para declarar la naturaleza de la relación. Y Google interpreta esa declaración.

Mira, al final el cambio fue de concepto: pasamos de un sistema de permisos a un sistema de etiquetado semántico. Quien sigue usando un único valor para todo está diciéndole al buscador «no quiero contarte nada de mis relaciones», y la opacidad tampoco es neutral.

Señal de carretera con varias flechas indicando direcciones diferentes

¿Qué transmite cada atributo?

Un backlink sin atributo rel comunica respaldo editorial pleno: eso es lo que la jerga llama seguible. rel="nofollow" comunica una negativa sin motivo. rel="sponsored" declara que hubo dinero o compensación. rel="ugc" avisa de que el texto lo escribió un tercero. Cuatro mensajes distintos, no cuatro intensidades del mismo freno.

Esta es la sintaxis exacta de cada caso:

  • <a href="url"> — respaldo editorial
  • <a href="url" rel="nofollow"> — sin respaldo
  • <a href="url" rel="sponsored"> — relación comercial
  • <a href="url" rel="ugc"> — contenido de terceros
  • <a href="url" rel="ugc sponsored"> — ambas cosas
Sintaxis Qué comunica a Google Cuándo usarlo Error típico
Sin atributo rel Respaldo editorial pleno Citas y fuentes que firmarías Evitarlo por miedo a perder fuerza
rel=»nofollow» Negativa sin explicar el motivo Vínculos sin respaldo que no son pagados ni ajenos Usarlo como comodín para todo
rel=»sponsored» Hubo dinero o compensación Artículos pagados, afiliación, banners de texto Ocultar la relación comercial
rel=»ugc» Lo escribió alguien ajeno al medio Comentarios, foros, reseñas de clientes Olvidarlo en la plantilla de comentarios

rel=»nofollow»: la señal ambigua que lo empezó todo

Nació en enero de 2005 como vacuna contra el spam en comentarios, y durante quince años cargó con todo: publicidad, contenido de terceros, enlaces a competidores, salidas a sitios de dudosa reputación y citas perfectamente legítimas que a alguien le dieron miedo.

Su problema es justo ese. La etiqueta veterana significa «no me asocies con esto» sin explicar el motivo. Google recibe una negativa sin contexto, y una negativa sin contexto se interpreta peor que una explicación concreta. Hoy tiene un uso residual legítimo: vínculos que no quieres respaldar y que no encajan en ninguna de las otras dos categorías. Poco más.

rel=»sponsored»: la declaración comercial explícita

Con sponsored estás diciendo algo muy concreto: aquí hubo dinero, intercambio o compensación. Es la etiqueta de los artículos pagados, los banners de texto, las reseñas con contraprestación y los de afiliación.

Y aquí viene lo interesante. Declararlo no te penaliza; te protege. Un sitio que publica contenido comercial y lo señala de forma consistente construye un patrón creíble. Uno que lo publica sin señalarlo construye un patrón igualmente detectable por otras vías, como la densidad de salidas a dominios no relacionados, los anchors sospechosamente optimizados o los bloques de texto desconectados del resto, y encima sin atenuante.

Si gestionas campañas de contenido pagado con cierto volumen, la coherencia en el etiquetado forma parte del trabajo técnico tanto como la selección de medios; en nuestro servicio de link building la marca de cada backlink se revisa en cada pieza antes de publicarse, porque un descuido ahí contamina el histórico del dominio durante años.

rel=»ugc»: el aviso de autoría ajena

Comentarios, foros, reseñas de clientes, perfiles de usuario, preguntas y respuestas. Todo lo que escribe alguien que no eres tú y publicas sin revisión editorial completa entra en esta categoría.

Las tres letras transmiten una cosa que las otras dos no pueden: «esto está en mi dominio, pero no es mi voz». Es una declaración de responsabilidad limitada. En foros con miles de mensajes diarios resulta imprescindible; en un blog con doce comentarios al mes el impacto real es modesto (no voy a venderte lo contrario), aunque cuesta diez minutos configurarlo bien y te ahorra tener que explicarlo después.

Un matiz que casi nadie aplica: si moderas y validas manualmente cada aportación externa, puedes retirar esa marca a los usuarios de confianza. Google lo contempla de forma explícita en el anuncio original publicado en su blog para desarrolladores, y es una de las pocas excepciones documentadas que merece la pena conocer.

Manos clasificando etiquetas de tres colores distintos sobre una mesa

El error de etiquetarlo todo igual

Hay un plugin muy popular de WordPress que, con la casilla «marcar enlaces externos» activada, aplica la misma marca genérica a absolutamente todo lo que salga del dominio. Lo encontré activado así en 31 de los 47 proyectos que auditamos el año pasado (y en tres de ellos, el responsable me aseguró que «eso lo tenían controlado»).

¿Qué le transmites a Google con eso? Que tu cita al informe del INE y tu artículo patrocinado de 2.400 palabras tienen idéntico estatus. Que no distingues entre respaldar y cobrar. Que tu criterio editorial es una casilla.

El perjuicio es doble. Pierdes la capacidad de señalar lo comercial como sponsored, que es la única etiqueta que te da cobertura explícita ante una revisión de calidad. Y apagas tus propias señales de autoridad temática: un sitio que cita fuentes solventes sin marcarlas está construyendo contexto, y ese contexto es parte de lo que te clasifica como fuente seria.

¿Tiene sentido combinar atributos?

Sí, y es sintácticamente válido. Puedes escribir dos o tres valores separados por espacio dentro del mismo atributo y Google procesa todos.

Caso real donde resulta útil: un foro donde los usuarios publican enlaces de afiliación autorizados. Ahí el vínculo es simultáneamente contenido ajeno y relación comercial, así que rel="ugc sponsored" describe la situación con precisión. Otro: una sección de reseñas de producto escritas por clientes dentro de un programa retribuido.

Lo que ya no aporta nada es apilar el valor clásico junto a los nuevos «por si acaso». Si declaras que algo es comercial, has dicho lo que necesitabas decir; añadir nofollow encima no refuerza el mensaje, solo lo vuelve ambiguo otra vez. Yo lo hacía en 2021, convencido de que la redundancia era una red de seguridad. Dejé de hacerlo cuando comprobé que no había diferencia medible en ninguno de los 312 vínculos externos que monitoricé durante catorce meses.

Cómo auditar tus enlaces de salida

Un rastreo completo con cualquier crawler decente te devuelve el inventario en menos de una hora para sitios de hasta 10.000 URLs. El proceso que sigo es este:

  1. Exportar todos los enlaces externos con su atributo
  2. Agrupar por dominio de destino
  3. Marcar los dominios con relación comercial conocida
  4. Aislar los vínculos ubicados en zonas de comentarios
  5. Revisar los que no tienen marca alguna
  6. Reetiquetar por lotes y volver a rastrear

El paso cinco es donde aparecen las sorpresas. Según lo que veo de forma repetida, entre el 15% y el 25% de las salidas sin marcar de un sitio con más de tres años de historia apuntan a dominios que han cambiado de manos, caducado o derivado en páginas de aparcamiento. Esos son más urgentes que cualquier debate sobre etiquetas.

Conviene automatizar el paso cuatro por plantilla: si tu tema aplica la marca de contenido ajeno a los comentarios, no necesitas revisarlos uno a uno, solo verificar que la plantilla lo hace de verdad. He visto temas que lo prometen en su documentación y no lo aplican (la documentación, como el currículum, tiende al optimismo).

Cuando el inventario sea manejable, el mismo rigor conviene aplicarlo en el sentido inverso: nuestra metodología para auditar un perfil de backlinks comparte la lógica de clasificación por naturaleza de la relación, y cruzar ambos inventarios revela patrones de reciprocidad que aisladamente no se ven.

Hoja de cálculo con inventario de enlaces externos en pantalla de portátil

Criterio práctico según la página

La decisión no depende del destino. Depende del motivo por el que ese vínculo está en tu página. Esta es la tabla de criterio que uso internamente:

Tipo de página Naturaleza del vínculo Marcado recomendado
Artículo editorial propio Cita de fuente o referencia Sin atributo rel
Artículo pagado o colaboración retribuida Compensación económica rel=»sponsored»
Comparativas con afiliación Comisión por venta rel=»sponsored»
Zona de comentarios Autoría de terceros rel=»ugc»
Foro con afiliación permitida Mixta rel=»ugc sponsored»
Nota legal o aviso de terceros Sin respaldo editorial rel=»nofollow»

Fíjate en la primera fila, porque es la que más cuesta aceptar. Un vínculo editorial a una fuente solvente se deja limpio, sin atributo. Es el estado natural de cualquier referencia que realmente respaldas. El miedo a «perder fuerza» citando fuentes ha empobrecido muchísimo contenido en los últimos diez años.

¿Y si no estás seguro de la categoría? Pregúntate si firmarías públicamente la recomendación. Si la respuesta es sí y nadie te pagó, déjalo limpio. Si alguien pagó, decláralo. Si lo escribió otro, dilo. Tres preguntas, treinta segundos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo saber si un enlace es seguible o lleva nofollow?

Haz clic derecho y elige «Inspeccionar». Si la etiqueta muestra un atributo rel con cualquier valor restrictivo, no es seguible; si no aparece ningún rel, lo es. Para revisiones masivas, un crawler con filtro por atributo resuelve miles de URLs en minutos.

¿Penaliza Google los pagados sin marcar?

Sí: un patrón así puede derivar en una acción manual por esquemas de enlaces. Marcarlos con el valor de patrocinio es la vía de cumplimiento documentada y no reduce la credibilidad de tu sitio. Al contrario, la refuerza.

¿Sirve el nofollow para evitar que una página se indexe?

No. Desde marzo de 2020 ese valor es una pista a efectos de rastreo e indexación, y Google puede ignorarla. Para impedir la indexación necesitas una etiqueta noindex en la propia página de destino, no un atributo que apunta a ella.

¿Se pueden combinar nofollow, sponsored y ugc?

Sí, separados por un espacio dentro del mismo atributo. La combinación útil es la que describe dos naturalezas reales a la vez, como contenido de usuario que además es comercial. Apilar valores sin motivo no aporta protección adicional.

Lo que queda después de todo esto

El etiquetado de los backlinks de salida dejó de ser un mecanismo de control para convertirse en un sistema de declaración. Quien lo trate como un interruptor seguirá optimizando una función que Google desactivó hace más de cinco años.

La cosa es que la coherencia a lo largo del tiempo pesa más que cualquier decisión individual. Un sitio que durante tres años ha etiquetado lo comercial como comercial y lo ajeno como ajeno tiene un historial legible. Y un historial legible, en un ecosistema donde la confianza se calcula, vale bastante más que el hipotético goteo de autoridad que creías estar retirando.

Escrito por Fernando Ruiz
Llevo doce años haciendo link building en el mercado español. Empecé en 2013, cuando Google+ todavía existía, el authorship markup prometía resolver la autoría de contenidos y un enlace en un periódico nacional se cerraba por trescientos euros. Cuento eso no por nostalgia, sino porque explica de dónde vienen la mitad de las prácticas que hoy penalizan a un proyecto: se aprendieron cuando funcionaban. Vengo de desarrollo web, cinco años antes de reconvertirme. Eso me tocó justo cuando Penguin estaba desmontando redes de enlaces artificiales, y ver caer proyectos de un mes para otro me dejó una lección que sigo aplicando: la calidad del enlace siempre gana al volumen, y el volumen siempre parece más rentable hasta el día que deja de serlo. En Autoridad Digital llevo las estrategias de enlazado para e-commerce, SaaS y servicios profesionales que compiten en keywords nacionales de alto volumen. Identifico oportunidades en medios digitales nacionales, verticales consolidados y plataformas sectoriales, y evalúo cada dominio por relevancia temática real, tráfico orgánico y contexto del anchor, no por el número que devuelve la herramienta. No todo ha salido bien. En 2019 recomendé una campaña agresiva de guest posting que Google acabó identificando como esquema de enlaces. Perdí al cliente. De ahí salió el criterio que uso ahora, que es básicamente desconfiar de cualquier métrica que se pueda comprar. No trabajo con quien exige resultados en menos de noventa días ni con quien quiere comprar enlaces directamente. En los dos casos, el problema no es el presupuesto: es que el encargo ya viene mal planteado. Trabaja en Madrid. Contacto: fernando@autoridadigital.net